Con las manos húmedas, frota suavemente el jabón hasta crear una espuma cremosa. Aplícalo sobre el rostro húmedo, masajeando con movimientos circulares por la frente, pómulos, mejillas y mentón. Hazlo con cuidado, como si te estuvieras regalando un mini spa en casa.
Para potenciar su acción purificante, recomendamos utilizar nuestro Cepillo facial suave: ayuda a exfoliar ligeramente y a limpiar en profundidad los poros.
El mejor momento para usarlo es por la noche, cuando la piel necesita liberarse de la suciedad, el maquillaje, la contaminación y el exceso de grasa acumulado durante el día. Así permitimos que respire, se regenere y absorba mejor los tratamientos posteriores.
Después del lavado, no olvides completar tu ritual con:
- Tónico facial: para equilibrar el pH y tonificar la piel.
- Sérum facial: aporta activos concentrados que penetran en profundidad.
- Crema facial: para sellar la hidratación y dejar la piel nutrida y protegida durante toda la noche.
Una rutina sencilla, eficaz y completamente natural para despertar con un rostro limpio, suave y luminoso.